Isabel: ¡Mauricio!
Mauricio: Siete noches te he sentido dormir a través de mi puerta. No eras mía, pero me gustaba oírte respirar bajo el mismo techo. Tu aliento se me fue hacienco costumbre, y ahora lo único que sé es que ya no podría vivir sin él; lo necesito junto a mí y para siempre, contra mi propia almohada, en tu casa o en la mía, ¡qué importa! Cualquiera de las dos puede ser la nuestra. elige tú.
-los arboles mueren de pie-
1 comentario:
ajaj yo lo leí eso xd , no posta , esta bueno, ajja :B , te amoo gat fiera. :)
Publicar un comentario