Te escondo bajo mis sabanas y pongo tu recuerdo sobre la almohada, me acuesto y es así tu rostro se figura en cada madrugada, y en cada sueño haces que todo sea perfecto, que se sume a mis recuerdos algo que quizá podría haber pasado. Es verdad que los recuerdos me lastimaban antes, pero ahora me sirven de consuelo, de una soga de la cual agarrarme y no empezar a gritar todo el tiempo que quiero verte, y me molesta sentir la necesidad de decir todo esto sabiendo que lo vas a leer, me molesta que vos sepas la verdad de lo que siento y que no me digas nada de lo que te pasa, por ahora solo parece que te es indiferente todo, y eso me molesta aún más.
jueves, 30 de julio de 2009
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